Mi hijo no quiere hacer nada, ¿Qué hago?

Por qué mi hijo no quiere hacer nada

«Mi hijo no quiere hacer nada«, esta suele ser una forma de comenzar algún tema de conversación con algunos padres que reniegan por la falta de disposición de su hijo adolescente.

Cada persona es un mundo y cada hijo también, los padres siempre soñamos con que nuestro hijo sea independiente y desarrolle autonomía y madurez desde temprana edad y que cuando sea un adulto haya tomado la vida y sea una persona de éxito, a nivel personal, laboral y social.

Sin embargo, no siempre es así, es frecuente, más de lo que imaginas, que los hijos se encuentren en situaciones donde no quieren o no son capaces de intentar salir adelante, los factores son muchos y van desde lo físico, lo psicológico o simplemente una mala crianza hizo que al crecer se comporten de esta manera.

Qué hacer cuando tu hijo no quiere hacer nada

Ver a un hijo que no quiere ir a estudiar y tampoco se interesa por trabajar, es sin duda una situación de mucho estrés que puede llevar fácilmente a los padres a perder la calma, pero para comenzar a tratar esta problemática, el primer paso es armarse de mucha paciencia y pensar con razonamiento.

Por problemas médicos

Lo primero que debemos hacer es considerar la situación y analizar las variables, ¿tu hijo no quiere hacer nada de estudio ni trabajo y está todo el día en la cama con una actitud depresiva o triste?, en este caso, claramente hay que intervenir considerando que puede ser un problema de su etapa adolescente, pueden ser problemas médicos o psicológicos, recuerda que muchos adolescentes se pueden deprimir o aislar por sus cambios hormonales, generalmente esta etapa es pasajera pero a veces no, habla con él profundamente y de manera constante.

Si tu hijo era muy estudioso y responsable y ahora se encuentra en esa situación, debes identificar la causa de su cambio, si después de hablar con él no la encuentras, busca ayuda profesional para hacerlo e inicia un tratamiento psicológico donde le puedas dar motivación y lograr que se interese nuevamente por sus responsabilidades, en estos casos donde hay factores externos lo mejor que puedes hacer es ir donde el profesional médico y no dejar que el tiempo avance.

Por falta de responsabilidad

Pero también existen casos contrarios donde la persona no quiere trabajar ni estudiar, aunque está todo el tiempo fuera de casa, vive rodeado de amigos y le gusta invertir el tiempo haciendo cosas que disfruta aunque no sean productivas, en estas situaciones es claro que no hay problemas de carácter médico.

Son adolescentes o jóvenes adultos que por lo general desde niños nunca les gustó estudiar, eran rebeldes o perezosos, y sus padres nunca tuvieron la autoridad necesaria para corregirlos y no supieron manejar la situación, o fueron padres sobreprotectores que nunca les enseñaron a tomar sus propias decisiones y ser responsables, no se trata de darse golpes de pecho ahora, pero si debemos ser muy objetivos y darnos cuenta que fue lo que ocurrió.

Cómo corregir la situación

En estos casos se debe planear una estrategia de corrección de la situación, en primer lugar, habla seriamente con él y háblale como a un adulto, debes hacerle ver que está desperdiciando su tiempo y su futuro, que en la vida se debe trabajar y lograr metas, y que él no lo está haciendo.

Pero es muy probable que con una conversación no cambie, entonces debes empezar a actuar, identifica su rutina, lo que hace y comienza por hacérselo más difícil, y sobre todo empieza a exigirle, exigir es el elemento clave para lograr un cambio.

Retírale las comodidades y privilegios, debe saber que si no hace nada tampoco tiene derecho a mucho, que si desea privilegios se debe esforzar, déjalo que se haga responsable de sus cosas en vez de hacérselas.

Exígeles que se hagan cargo de sus cosas personales, de comprarlas y cuidarlas, también que empiece a aportar dinero al hogar, generalmente exigirles ese aporte económico es un punto clave que los hace reaccionar.

En cualquier caso, lo único que no está permitido es dejarlos hacer lo que ellos quieran, permitirles que hagan sus rutinas como si las estuvieras aceptando o simplemente discutiendo pero sin tomar acciones, debes actuar de inmediato, quitando privilegios y exigiendo que aporten, no puedes tolerar la situación y conformarte con decir que tu hijo es un mal hijo, debes tomar cartas en el asunto de manera firme, estas situaciones generalmente se prolongan cuando los padres lo permiten y se corrigen cuando realmente empiezan a exigirles responsabilidad.