Entendiendo a un niño de 1 a 3 años

Cómo comprender a un niño de 3 años

De 1 a 3 años, el niño tiene un mejor control de su cuerpo, lo que le permite explorar su entorno mientras aprende a respetar las reglas establecidas. También es un momento en el que aprende a jugar con otros niños.

Establece límites

A esta edad, es necesario definir algunas reglas importantes (por ejemplo, “se amable con tus amigos”, “arregla tus juguetes sin tirarlos», «en la acera, me tomas de la mano»). Estos deben ser claros, concretos, cortos y consistentes. Además, deben ser aplicados consistentemente.

Evita imponer demasiadas reglas al mismo tiempo, ya que terminaras irritándolo y molestándolo porque él no las respetaría todas.

Las instrucciones positivas, como «cierra la puerta suavemente», son más fáciles de entender para los niños pequeños que las instrucciones negativas, como «no golpees la puerta». Además, las instrucciones positivas le dicen al niño qué hacer en lugar de decirle lo que no debe hacer.

¿Cómo reaccionar si el niño no respeta las reglas?

Es normal que un niño desobedezca, de vez en cuando, las reglas establecidas. A veces es porque no ha entendido la regla, porque quiere afirmar su independencia, está cansado o porque las partes de su cerebro que controlan los impulsos aún no están completamente desarrollados.

Cuando esto suceda, recuérdale pacientemente a tu niño pequeño la regla que ha desobedecido y asegúrate de que la respeta. La consistencia en hacer cumplir los límites es la mejor manera para que tu hijo entienda lo importante que es para ti y para él.

La importancia de las rutinas

Para ayudar a tu niño a que se acostumbre a la rutina, habla con él con anticipación sobre lo que sucederá.

Las rutinas son importantes para el niño porque lo tranquilizan, le dejan saber lo que lo espera y lo ayudan a ubicarse a tiempo. Por lo tanto, es importante que los gestos y eventos que conforman una rutina se realicen todos los días en el mismo orden. Las rutinas también son para el niño la oportunidad de aprender a cuidar su cuerpo y afirmar su autonomía.

La rutina de acostarse es especialmente importante porque permite que el niño se calme y se sienta seguro antes de separarse de sus padres. También es un momento privilegiado para fomentar un vínculo de fuerte vínculo con tu hijo, leyéndole un cuento, un breve masaje o cantando una canción de cuna.

Aprende a jugar con los demás

Aprender a hacer amigos y llevarse bien con otros lleva tiempo. Tu hijo necesita de tu apoyo para lograrlo, porque las habilidades sociales no son naturales, sino que deben ser aprendidas.

Cuando juegas y hablas con tu hijo, le ayudas a prepararse para interactuar con otros. Sus habilidades sociales se desarrollarán a medida que aprende a hablar mejor y controlar mejor sus acciones.

También es positivo para hacer amigos cuando lo alientas a ir con otros, compartir y esperar su turno, pero él necesita saber que puede contar contigo y que estás ahí. Si se siente seguro, estará más abierto a los demás.